Siempre fue ella
de mirada distraída,
De sonrisa la luna creciente
Y de mente un tifón.
La chica de las mil dudas,
esperanza de todo dolor,
mujer de nubes por labios,
Que te hacen ver la vida a todo color.
Ella, que se bebe la vida a tragos,
Que te roba el aliento,
Y transforma el más cruel invierno,
En el más dulce verano.
Pregunta por el destino,
Proclama el amor incondicional,
Se augura un triste delirio,
Pero vuelve a su cauce al final.
La que rompe todos mis planes,
Me enamora cada día una vez más,
Baila a la comba con las emociones,
Y me recuerda a donde quiero llegar.
De rostro divino y nombre vikingo,
De gusto picante y alma luchadora,
Carácter por premio, inteligencia de elefante
Y tan bella, que tiene por espejo al mar.
Inconmensurable ventura la mía,
Haberla conocido no una,
Sino dos veces,
Y enamorarme para siempre cada vez.
Me perdí en su pelo dorado,
Me encontré en su cuello desnudo,
Me perdí de nuevo en su pecho,
Y en sus ojos me volví a encontrar.
Ella es el imán de todos mis deseos,
El camino de todos mis sueños,
La causa de mis eternos desvelos,
Y el paraíso de mis anhelos de felicidad.
Y loco yo le pido su mano,
en un viaje eterno con un sinfín de recuerdos,
Para amarla como el tiempo ama al viento,
Impulsándola hacia delante sin mirar atrás.